En muchas ocasiones, incluida yo, nos olvidamos de estar en el momento presente.
Santandreu (2018) habla que tenemos una mente pequeña y otra grande, la primera de todas son los pensamientos que nos vienen a la cabeza sin quererlo, por ejemplo: Tengo que hacer esto...lo otro, le dije tal cosa a mi amigo...
La mente grande es cuando nos sentimos vivos y llenos, por ejemplo: vamos de camino a la escuela o al trabajo y observamos los arboles, solamente por su belleza, y sentimos una sensación de paz y alegría.
Todos tenemos esa mente pequeña que nos "machaca", lo importante es saberla controlar y saber cuando hay que decirle que pare, tenemos que dejar que las emociones y los pensamientos negativos transcurran por nuestra mente, sin juzgarlos y que se vayan por si mismos, no conviene entrar en el diálogo con estos pensamientos negativos porque es un bucle que nos hará sentir mal, observa los pensamientos y las emociones desde la distancia, como observadores.
No entres en el juego de dialogar acerca de un hecho que transcurrió en el pasado o aferrándote a encontrar la respuesta ante alguna situación, por ejemplo: ¿Por qué dije esto?, debería haberlo hecho así...
No respondas ante estos pensamientos, y solo déjalos fluir, y suelta, es decir, permitir que las cosas sean tal como son, a situarnos un paso por detrás de las emociones que tienden arrastrarnos y contemplarlas tranquilamente.
Se trata de aprender a relajarse ante tus diálogos maníacos y no dejarse arrastrar.
Una práctica para estar en el momento presente y no dentro de tu propio diálogo negativo es el Mindfullness, cuando esos pensamientos atraviesen por tu mente, concéntrate en la respiración y aprende a soltar.
